Estaba sin ideas, agobiado frente al ordenador con documento word en blanco, el tiempo pasaba, “!qué aburrimiento!  Como todo en la vida, no hay mal que por bien no venga. Me puse a releer, buscar, y me topé con la idea de “aburrimiento”. ¡Mama me aburro dicen los niñ@s!

Contamos con la mayor dotación de material tecnológico dentro del hogar jamás pensado, portátil, tablets, Smart tv, smartphon, relojes conectados, en ocasiones todo en red y por duplicado, existe un afán consumista, adictivo, por la acumulación de “tecno máquinas” pensantes y ya esperamos a los robots que nos traerán las zapatillas, jugarán en el mejor de los casos a Mario Bros con nuestros hijos y harán, dicen, de nuestras vidas un paraíso para tener todo el tiempo libre a espuertas.

Si a esto sumamos el tele-trabajo, se ha abierto la ventana a la libertad laboral, también se puede trabajar en casa ( trabajar más horas entiéndase).

Sin embargo algo ocurre en nuestro cerebro. Dejamos de mantener la atención sobre todo este aparataje, pasamos de uno a otro hasta darnos cuenta que solo navegamos por navegar y finalmente nos refugiamos en el whatsApp para conseguir mantener alguna conversación por ingrata, breve, o repetida que nos pueda parecer (pasar el tiempo).

Continuamos aburridos y entonces sentimos como que el tiempo no pasa y pesa sobre nuestro pecho, ya siento la ansiedad del no hacer nada, mejor del no saber qué hacer. Entonces nos enfadamos. El aburrimiento entonces juega en nuestra contra.

En el Arte de Amargarse la vida, Paul Wazlawich comenta el hecho de la cantidad de energía empleada en amargarse, yo diría (con todos mis respetos) en agobiarnos.

Tengo amigos con hijos pequeños (con adolescentes ocurre lo mismo), dado que tienen un colegio en jornada continua, a las tres de la tarde están en casa y como ahora los deberes tampoco son aconsejables, a las cuatro deambulan por los pasillos, el que los tenga, de la casa o pisito, pidiendo material tecnológico como “zombis tecno”, hasta que a las cuatro alguien les saca corriendo hacia una actividad extraescolar o dos hasta las siete.

Se incluye la academia para repasar arduos conceptos académicos difíciles de entender a lo largo de la mañana. Llegada de nuevo a casa merienda, ducha, tv, cena cama ……y horror el niño está excitado no puede dormir de nuevo pide tecnología para conciliar el sueño, se la damos y no vemos que en poco tiempo de nuevo se aburre y no consigue dormirse.

Está ansioso, realmente en toda la tarde no ha hecho nada que le fuera de interés, lo peor, no lo conoce.

El busca como en la historia del buscador (de Jorge Bucay): “alguien que busca, no es necesariamente alguien que encuentra tampoco. Tampoco es alguien que necesariamente sabe qué es lo está buscando.”

La sobre-estimulación no facilita la concentración, todo lo contrario perdemos atención y por tanto nada cobra interés. Luego caemos en no saber qué hacer.

Por otro parte cuando estamos aburridos pensamos y siempre se nos ocurren cosas.

El cerebro humano está las veinticuatro horas del día de toda nuestra vida, activado, conectado, pensante.

Los momentos de no hacer nada los agradece, le permiten recapitular hechos, hacerlos conscientes y entonces surge la magia de nuestra naturaleza, se nos ocurren ideas, creamos y nos ponemos de nuevo en marcha.

El secreto es poder pensar sobre un tema, una actividad, que hacer, como resolver ,por dónde ir,…..y siempre surgen novedades.

Aburrirse es aconsejable para centrar ideas, relajarse en solitario, crear, y estar con nosotros mismos.

Los ejercicios de atención plena son indicativos de como centrando el interés en lo que nos rodea podemos conseguir avances en nuestro estado de ánimo. Dejamos de estar estresados, nos desbloqueamos….casi sin hacer nada.

Solamente atender, que no hacer, ni mover, ni planificar solo oírnos , escuchar visualizar, …..

Ocurre que a este ritmo todo lo queremos de inmediato, es así que la frustración campa a sus anchas, o lo tengo (incluso la diversión-felicidad) o me quemo y deprimo. Necesariamente busco algo que no encuentro, realmente diría que no lo vas a encontrar por ese camino.

Es fundamental dar tiempo al tiempo, de ahí que no se pueda apurar (el tiempo sigue su rumbo).

7 consejos sobre el aburrimiento:

  • Estar solos, es muy bueno, no hacer nada mucho más.

  • Relajarse cuesta un esfuerzo de concentración, entrena, practica.

  • Planificar que hacer con una actividad  en algún momento del tiempo libre ayuda a todo lo anterior ,nos organiza el tiempo.

  • Déjate llevar sin rumbo aunque en menor porcentaje, divaga, deambula, “caharrea”,….

  • Busca en tus recuerdos que pueda interesarte retómalo, o realiza una idea que te atrajera de siempre.

  • Dedica tiempo a los tuyos, ganarás en humor, serenidad, comprensión y salud.

  • Di que no a algo a lo largo del día, y al final piensa en cómo te ha ido.

Ganarás en paz y serenidad y te conocerás un poquito más.

No tengas miedo a aburrirte.

Si crees que podemos seguir hablando sobre aburrimiento, localizarlo y utilizarlo en nuestro desarrollo, puedes entonces no dudes en llamarnos. El equipo de psicólogos del centro de Gijón te ayudaremos en tu caminar por la serenidad.

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7 consejos sobre el aburrimiento
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Identificar el aburrimiento. Consejos prácticos para que no lo veamos como un obstáculo y podamos utilizarlo a nuestro favor en el desarrollo personal.
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