En un año se calcula que el 20/30 % de las personas que pasaron por los servicios de salud solicitaban ayuda por algún síntoma ansioso ( ansiedad), seguido de los trastornos del estado del ánimo.

Parece que las mujeres doblan en este trastorno psicológico a los hombres.

La mayoría fueron tratados con psicofármacos y tan solo el 5% resolvieron el problema a través de su uso. En este sentido la terapia psicológica cognitivo conductual y de aceptación y compromiso se hacen fundamentales en este tipo de dolencias psicológicas que se presentan por si mismas o acompañando otro tipo de trastornos pero que en cualquier caso convierte la vida de las personas que los padecen en un continua agitación de pensamientos y comportamientos.

De tal forma que se acompañan muchas veces de complicaciones psicofisiológicas del tipo :

  • Sueño entrecortado y sin reparo.

  • Dificultades de sudoración.

  • Dificultades gastrointestinales.

  • Problemas de alimentación.

Entre otras, lo cual se lleva al terreno de la vida social, familiar y laboral con las consiguientes restricciones.

¿Qué es la ansiedad?

Es la situación alerta del pensamiento y por tanto de las emociones, que manifiesta una persona ante la anticipación de un peligro real o no, emocional o físico. Genera tensión y si perdura en el tiempo puede incluso ocasionar dificultades somáticas.

En principio no es negativo que esto ocurra en las personas, el límite se encuentra en la incapacitación que esta genera de cara a las distintas esferas de la vida incluida la propia salud.

Cuando resulta una forma de escape defensivo (evitación) ante esas situaciones de miedo repetida y expresada en el tiempo se hablaría de la ansiedad.

Tradicionalmente se hablaba de personas neuróticas para explicar este trastorno y englobar sus diferentes formas.

Las personas que la padecen resultan poco efectivas en sus actuaciones tanto de pensamiento como de comportamiento. Les faltan recursos de afrontamiento bien por no haberse enfrentado a la situación ansiógena o bien por no haberlos adquirido en su proceso de desarrollo personal y educativo.

Cuanto más se huye o evita la situación tanto más ansiógena resulta, es decir tanto o más miedo nos produce y por tanto mayores niveles de ansiedad. Es como una mancha que se propaga en este caso por nuestra psique y nuestro cuerpo.

Así pues se concretan siete categorías diagnósticas con presentaciones comportamentales y conceptuales diferentes y bien definidas que son:

  1. Trastorno de pánico o trastorno de angustia: al repetirse en el tiempo “picos” de ansiedad el miedo surge solo con pensar en que se vuelvan a producir los ataques, las personas se auto-observan más y se hacen más evitativos hacia comportamientos propios que entienden favorecen los ataques. Estos ataques son intensos en su sintomatología. Algunas características serían palpitaciones, sensación de ahogo, excesiva sudoración, temblor, miedo al descontrol parestesias, fríos, opresión torácica,…

  2. Agorafobia: malestar ansioso surgido del miedo o preocupación a no poder escapar o salir de algunos lugares o por no disponer de ayuda por ello. Estos lugares públicos o privados pueden ser desde centros comerciales hasta medios de transporte.

  3. Fobias específicas: evita el contacto con ciertos estímulos concretos que le provocan el miedo o malestar ansioso( ascensores, agujas, ruidos,…).

  4. Fobia social: el contacto social resulta en este caso el estímulo a evitar por la persona ansiosa. Esto le incapacita notablemente pues bien sabemos de nuestra innata tendencia a las relaciones en grupo o sociales.

  5. Trastorno de ansiedad generalizada: en esta categoría se incluyen las personas con vagos o imprecisos estímulos a evitar, en el sentido que teme a casi todo, o vive bajo amenaza constante sin tener claro la razón. Los cambios de la rutina, los imprevistos, el no tener control claro,…ante lo cual se organizan mucho evitando cambios y asumiendo excesivo papel de control.

  6. Trastorno de ansiedad por enfermedad médica, “como consecuencia de”.

  7. Trastorno de ansiedad inducido por sustancias fármacos o cualquier otro tipo de drogas.

Es importante replantearse que si la farmacología al uso ayuda( en un primer momento puede aliviar síntomas) es necesario continuar con terapia psicológica que nos dote de estrategias de:

auto-control ,

relajación,

búsqueda de soluciones sobre la base del afrontamiento efectivo.

¿Seguimos hablando sobre ansiedad? No dudes en llamarnos, el equipo de psicólogos en Gijón de Psiquiastur estaremos encantados de poder ayudar.

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