Hoy se cumplen seis días del presente año, y comienzan las llamadas solicitando citas para sesiones de terapia de pareja con los psicólogos del centro: crisis de pareja.

Y estamos en los primeros días del año… ¿o será por eso?

Esperable, este es uno de los periodos clave en nuestro Centro de psicología.

Momento especial para las parejas, nuevamente han pasado un periodo juntos, unas pequeñas vacaciones en las que habitualmente, y además, se incluyen fiestas con familia extensa.

Esto implica una toma de contacto con personas a las que se les debe atender, tratar y cuidar, pero que no son amigos elegidos. Personas con sus particularidades y personas que por ver y tratar poco no se tienen lazos más allá de los políticamente correctos, o personas que por la habitualidad del trato se desea en estos momentos contactar menos, precisamente en Navidad.

Fiestas para relajarse y disfrutar, pues son breves y en las cuales se intenta ser entrañables.

Sin embargo todo se hace cuesta arriba entre celebraciones. Si hay niños peor pues se intentará hacer como que no ocurre nada, “al menos hasta pasado el día de Reyes no les diremos nada a los críos”, comentan casi todos.

Como si eso fuera la solución. Sin detenerse a pensar que solo es un intento de posponer la decisión. Familia a la que atender, gastos desmesurados, críos para cuidar, obligaciones que cumplir y “el patio sin barrer”.

O nos ponemos manos a la obra o la relación de pareja se va al traste.

De nuevo se han acercado unas fiestas /vacaciones sin planificación personal, ni de pareja y sin tener en cuenta que quiero y que quiere mi pareja en estos momentos, olvidando como de costumbre el cuidado de la relación de pareja.

El tiempo pasa para todos, y no se suele parar a reflexionar sobre el momento vivido y ni tan siquiera a vivir ese momento.

Tampoco se ha pedido a la pareja lo que se necesita ni se ha replanteado como disfrutar si es que se quiere de la Navidad en pareja.

Una Navidad que en este sentido, no deja de ser un momento más, con tiempo suficiente como para estar solos y hacer cosas que no suelen ser habituales o se han dejado de realizar por motivos mil.

Y de nuevo en muchos casos la crisis regresa al estar agazapada o aparece amenazadora, seguramente más para uno que para otro miembro de la pareja.

El desacuerdo y la tensión se hace evidente en la habitación pero paulatinamente se expande por el ambiente hogareño.

Esto hace que se crispe el ánimo, y siempre que se pueda, se acceda a asistir a más celebraciones de las adecuadas.

Consiguiendo un ambiente enrarecido cuando se quedan solos, poco ecológico para la salud relacional y personal.

Se utiliza otra estrategia, en este caso de distracción y de tirar hacia adelante en espera de una mágica solución para la relación.

Es cierto que en alguna ocasión tanto el posponer la decisión de afrontar el problema como el de esperar que las hadas lo solucionen, han tenido un pretendido poder curativo para la relación.

Pero ha sido muy circunstancial y azaroso. Tanto que no se ha mantenido en el tiempo.

Verdaderamente se deben de generar intentos de solución conscientes que a su vez correctamente aplicados dupliquen soluciones ante las optimistas expectativas conseguidas de manera casi inmediata.

Las crisis de las pareja:

  • aparecen por motivos muy diferentes, motivos que sería bueno “discernir”,
  •  en muchos casos, son evolutivas y como tales cíclicas,
  •  suelen tener solución, siempre que no exista maltrato, engaño como estilo de vida o des-amor, en cuyo caso se hace muy complejo sino imposible una adecuada y duradera relación de pareja,
  •  son superables si se hablan y no perpetúan en el tiempo a la crisis como estilo de convivencia, que también. Pero se torna poco ecológicas,
  •  deben de ser afrontadas como tal y por tanto no almacenadas en la historia familiar en espera de un tiempo que todo lo soluciona, o en pensamientos del tipo “los hombres o las mujeres so así”,
  • una vez planteadas se hacen imposibles y destructivas, necesitan de pasos , de inicios de cambio inmediatos y se recurre mucho a lo estructural, a los elementos externos que suelen hacer infelices a las personas, al estilo de vida, a lo innecesario , para recapitulando, reorganizando y acordando comenzar a alcanzar otro tono que permita interiorizar razones, reconocer a la pareja casi perdida y dar paso al re-afecto ( cariño, amor, comprensión, sexo y respeto).

La actitud frente a la crisis hará que se decida solucionarlo o por el contrario esperar a la siguiente crisis. Uno de los momentos problemáticos son cuando se pasa tiempo juntos sin pensar cómo hacerlo.

No esperéis a pasar por más crisis, afrontarlas en busca de soluciones. Os sorprenderéis de las mejoras, llámanos.

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