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¿Porque esperar a que ocurra? Terapia de pareja. Parejas y situaciones

¿Porque esperar a que ocurra? Parejas y situaciones

Hace años dos “prácticos” psicoterapeutas de familia/pareja, O´Hanlon y Hudson, contaban en alguna de sus sesiones una breve historia.

Una chica sale del trabajo, en un día especialmente lluvioso y altas horas de la noche. Mientras espera el bus de regreso a su casa, ve como un coche se para a su altura y la invita con voz cercana, buenos modales y cercanía, si quería que la llevase a algún sitio.

Ella tuvo sus lógicas dudas, pero le pareció agradable y subió al auto.

Al momento la conversación fluía, el tiempo volaba y sin darse cuenta estaba indicándole que habían llegado a su destino.

Una cosa llevo a la otra y pasaron la noche juntos.

Al despertarse, como suele ocurrir en las pelis americanas, el chico ya no estaba.

Desilusión por un lado y satisfacción por el otro.

Ella no recordaba lo cómoda que se había sentido y lo agradable de esa experiencia.

Quiso retomar contacto con este chico. Se dio cuenta que no sabia sus apellidos, ni tenía un teléfono de contacto, ni tan siquiera recordaba el modelo de coche.

Desesperada en sesión con su terapeuta le pregunta qué hacer y este sin pensarlo dos veces le responde: Esperar a que vuelva a llover.

La filosofía hedonista habla de encontrar la felicidad, como si de una meta vital se tratara. Tremendo mito, idea errónea y meta baldía que ha llevado y lleva, al mundo humano, por caminos de desesperación.

Los “meditadores” actuales han resuelto este camino de forma sencilla: acepta las cosas de la vida tal cual aparecen.

Pienso pienso que :

Hay situaciones que llegan o se dan. Solo se ha de estar en disposición de que ocurran, solo han de estar en nuestras cabezas y aprovechar el momento.

Es, en principio y fin, una actitud proactiva. Solo nosotros somos dueños de nuestro destino, bueno, conformémonos de nuestro actos.

Así, esos momentos, esas vivencias, esas situaciones se hacen satisfactorias. Que no felices.

La felicidad debería ser entendida como una consecuencia de los actos y por lo tanto tendrían un carácter efímero que a su vez motivan a su búsqueda.

Si estar con la pareja se hace una situación satisfactoria eso nos puede hacer sentir felices, estar felices de continuo no es gratificante, se pierde en poco tiempo.

Los humanos somos animales muy exigentes y siempre deseamos algo más.

Si la protagonista de la historia hubiera pedido el teléfono quizás hubiera podido gobernar su destino y volver a verse con el conductor desconocido, pero quizás nada hubiera sido igual esa tarde noche.

Fue feliz mientras duró.

¿Qué hubieras preferido?

¿Disfrutar de ese hecho en lo que durara o haber pedido el teléfono?

¡Siempre en la disyuntiva! el mejor criterio para tomar tal decisión, de nuevo sería,” pide lo que necesites” , incluso en pareja eso funciona infaliblemente, mejor que en otros contextos pues existe máxima confianza.

Si las cosas no van bien, nos aburrimos, la conversación no fluye, el tedio se adueña, la idealizada felicidad no llega…. La pregunta es sencilla: qué ocurre y qué puedo hacer.

Manos a la obra. Pienso que si pidiéramos lo que esperamos en ese momento todo sería más fácil para la pareja, y para nosotros. La pareja sabría a que atenerse y no errar en/con los habituales comportamientos.

Pedir lo que necesito es:

  • aprovechar el momento,

  • buscar sentirme bien,

  • compartir

  • unir y

  • no arrepentirse de no haber pedido el teléfono y estar al día siguiente “sin vida”.

Si crees que necesitas seguir hablando con nosotros, el equipo de psicólogos de psiquiastur está a tu disposición.

!Estamos en la plaza San Miguel!

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Veranos y conflicto. Psicólogos Gijón. Terapias pareja

Veranos y conflictos Relación entre períodos de descanso y crisis de pareja

A propósito de veranos y conflictos: Julio de 2018, 26 grados a las seis de la tarde en Gijón.
Entran en consulta un chico y una chica, se presentan como pareja desde hace unos cuatro años.
Terapeuta: ¿Qué os ha movido a pedir consulta?
Ella: Desde hace tiempo estamos “desconectados”, solo discutimos…
Él: ¡Y eso cuando nos encontramos por el pasillo!
Terapeuta: ¿Cuándo recuerdas que ha ocurrido la última discusión?
Él: Mismamente anteayer.
Ella: Bueno…Y un poquito hoy al salir para la consulta…
Él: Desde que ha comenzado el verano y al igual que en el anterior, nuestra casa se hace un poco un infierno…
Terapeuta: Y… ¿A qué se debe tal infierno?
Ambos: Es imposible… discutimos por todo.
Terapeuta: ¡Ya! ¿Cuál o cuáles son esos temas de discusión?
Él, precipitadamente responde: “Que si hay que organizarse para hacer la tareas de la casa, que si nunca dices qué hacer, que si no quedamos con los amigos, si no salimos nada, que si estoy harta de esta rutina de vida, que si me gustaría sentirme más viva, que si no te haces cargo de los críos ni en vacaciones…”
Ella, antes de finalizar su pareja: “Es terrible Arcadio, se discute desde que nos levantamos hasta que llega la noche, todo es motivo de discusión, que si no tengo tiempo libre, que si no puedo ir a pádel, que si los críos dan mucha guerra, si es mejor estar trabajando…. Yo no aguanto más, está irascible e irrespetuoso, como cansado de estar conmigo y claro eso me desespera. No podemos seguir así y los críos enterándose de nuestras discusiones diarias. ¡No puedo más!”
Él: Bueno, en realidad estamos así desde que cogimos vacaciones, y lo peor es que aún queda agosto.

Este tipo de conversaciones son frecuentes en los inicios de la terapia con parejas. Llegados estos días tan esperados por todos, al ser entendidos como de relajación y parece que necesariamente de felicidad y descanso, el incumplimiento de estas expectativas los hacen insatisfactorios y deprimentes o irritantes.

Los interesados (pacientes) no entienden cómo les puede ocurrir a ellos, que normalmente coinciden en gustos, se comportan cariñosamente, responden de las cargas de cada uno… y se entienden, pueden llegar a situaciones de desenfreno iracundo dejando ver su otro yo.

Los interesados no entienden cómo es posible que no puedan superar dichas discusiones que cada vez son más arduas e inútiles.
“¿Qué nos pasa?”. Preguntan angustiados. “Si somos felices normalmente”.
Ocurren varias cuestiones a la vez, como siempre en la vida nada es sencillo y casi todo complejo, en este caso también resoluble.

Habitualmente, este tipo de crisis familiares de pareja son lo visible de un problema relacional de fondo, más complejo. El cual se agrava por el verano coincidiendo con un periodo en el cual las parejas pasan tiempo juntos. Menos habitual es que se trate de un problema puntual que pueda repetirse en los veranos por el mismo motivo, es decir, pasar tiempo juntos sin saber cómo o qué hacer por falta de costumbre.

Pensemos que mayoritariamente nos vemos o coincidimos poco con nuestras parejas.
Cuando somos “novios” o parejas de poco tiempo, se busca ese encuentro por regla general. Pasado un tiempo, ya cada uno precisa de su espacio y cuando se llevan años y aumentan las cargas, la relación se complica. El trabajo absorbe tiempo de ambos o de uno. En el primer caso, los dos precisan descanso y perciben las vacaciones en familia, como una carga; en el segundo caso, al menos una parte, espera no estar sol@ y al contar con la otra parte en casa, el que trabaja quiere descanso y desconectar.

Ambos casos, han perdido la habilidad para estar juntos y ha ido a menos la actitud proactiva de cooperar y ayudarse sin esperar mucho a cambio. Por otra, la rutina hace estragos y casi todos los movimientos del otr@ se dan por hecho y esperables, se piensa que la otra parte sabe lo que necesita y se deja de querer afectivamente, todo es rápido y puntual entre los dos.

Cuando llega este periodo, y me atrevería a decir que en muchos fines de semana también, no se sabe cómo actuar o cómo hacer para aprovechar el tiempo en familia (de pareja).

En esos momentos se valora más lo externo a la pareja. Se valora más las necesidades propias y se pierde de vista la relación entre ambos. Entonces llega el desacuerdo, la crispación y la crisis, “no sabemos cómo salir de esto”. En el caso de que también se incorpore el desamor se pensará que esta relación ya no interesa. Las parejas decidirán separarse o al menos una de las partes. Ocurre que al final del verano son muchas las parejas que dan por finalizada su relación caiga quien caiga.

Las rutinas de lo cotidiano van minando la capacidad de aprovechar el tiempo disponible. Se recurren a acciones que, por frecuentes, son cansinas y no llenan, y el ritmo de cargas familiares se hace insostenible. Solo en los veranos se comienza a entrever pero resulta difícil afrontarlo exitosamente pues están primando los intereses y necesidades particulares. (Se incluye también la visión o el sesgo del rol de género, ideario sexista de lo que debo y no debo de hacer en familia).

A voz de pronto y si la situación no es enteramente grave, se podría decir que esta situación tan cotidiana también forma parte del ciclo familiar, y por tanto se entiende como resoluble siempre que las parejas se pongan de facto manos a la obra y pacten soluciones habladas, o no, entre ellos que por útiles les ayude a superar esta crisis. Si bien es cierto que son muchas las veces que se decide erróneamente hacer “como si”, es decir, no querer ver, no querer afrontar o hacer que todo es perfecto. En realidad es más eficaz para ambos y para los niños si los hubiera, hablar y buscar salidas.

Cada pareja es un mundo y no existen recetarios genéricos para todas. Pero se podría plantear un plan de ataque, que pase por los siguientes momentos (siempre en espera del aprendizaje individual, de la actitud positiva de cada uno y de la práctica):

Reconocemos el problema y queremos solucionarlo: ¿Realmente quiero solucionar este problema de relación con mi pareja? Si ambas respuestas son sinceramente afirmativas, comentarlo entre ambos. Se deben encontrar “días del amor”. Momentos íntimos para hablar sobre estas cosas aunque sea fruto de la crisis. Ya solo en esos momentos, surgen infinidad de posibles soluciones. En caso contrario probar el paso siguiente.

Tener claro los motivos de la crisis y ver las estrategias para recuperar el tiempo juntos. ¿Qué cosas están ocurriendo con/en nuestro tiempo juntos? Si no tenemos reparto de funciones adecuado, si no sabemos cómo estar juntos, si no tenemos elementos comunes… se buscan y si no, se recuperan los “tenidos” (que haberlos los hubo siempre y han funcionado).

Planificar con tiempo lo que serán las vacaciones. No solo las de estar de “mariachi” por el mundo, también las de todo el verano, pero sin agobios. Pinceladas de lo que nos gustaría.

Pasar a la acción: dentro de estas ideas surgidas, ¿cuánto tiempo nos dedicaremos? (se incluyen paseos cogidos de la mano por el muro).

De vez en cuando hablar del tema y valorar la situación, mejor fuera del hogar para evitar nuevas discusiones.

Si aun así, la situación se hace insostenible, no dudéis en solicitar consejo ante profesionales de la terapia familiar. Os podrán orientar y ayudar a ver las soluciones que en vosotros mismos están.

El equipo de psicólogos en Gijón de pisquiastur puede ayudarte .

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Terapia de pareja Gijón

Terapia breve de pareja Una útil alternativa

Podemos comenzar comentando que las parejas viene a consulta con múltiples quejas, que todas ellas aluden a una situación insostenible. O pesarosa. ¿ Puede ser útil la alternativa de terapia breve de pareja?

Nos encontramos:

  • No me ayuda en las tareas cotidianas,

  • ésta siempre fuera,

  • nos vemos muy poco,

  • todo tengo que hacerlo yo,

  • no me comprende,

  • no hacemos sexo,

  • me ha engañado, tiene a otra persona,

  • ya no hablamos,

  • ha cambiado….

Cotidianeidad, infidelidad, poca responsabilización….proyecto vital conjunto que no va.Las historias narradas son embrolladas llenas de datos repetidos y siempre inútiles.

La incertidumbre campa a sus anchas en las vidas de estas personas y a partir de este momento en la del terapeuta. Así las sesiones se suceden sin cambios reales en las parejas.

Dentro del enfoque de la terapia breve de pareja se replantea la sesión de trabajo desde el momento que nos centramos en las soluciones. Y en la prescripción para cambiar desde la visión realista y eficaz de ayudar a crear (co-crear) para encontrar problemas resolubles.

El pasado conforma, pero el presente y el futuro son los espacios del cambio posible,. Lo pasado pasado está, forma parte de la historia en el nada se puede cambiar.

Por supuesto que se escucha el pasado pero se lleva al paciente al ahora y al cómo será, si se consigue responder al cómo quiero que sea mi próximo futuro con la pareja respecto a determinado tema se abrirá la esperanza de conseguirlo las acciones irán orientadas a ello y el éxito estará más asegurado. Se inicia el camino del cambio efectivo.

Esta relación terapéutica centrada en la solución, facilita la brevedad del tratamiento.

Esta modalidad busca lo que funciona en la pareja más que hablar de lo que va mal, busca hechos y acciones más que explicaciones. Las cuales siempre son personalistas, subjetivas, historias de una interpretación, incluso las del terapeuta.

Las historias útiles son las compartidas, basadas en acciones que ayudan a resolver y no tanto a invalidar al otro, eliminar posibilidades de cambio o imputar culpabilidad en los otros.

De estas explicaciones se generan perdedores, se les cronifica en el roll de enfermo siendo el principal el propio paciente o pacientes.

De la historia común se extrae lo que ocurre en la relación sin personalismos, “es que tu cuando…”.Para seguidamente replantear creativamente estrategias de acción posibles pequeñas y de logro real.

Es aconsejable ambos reconozca su realidad.

Que hagan un reconocimiento al otro. Siempre referido a las acciones del otro no a como sea o deje de ser.

” Es que pasas de todo” en vez de “ cuando llegas y no me besas me siento fatal”

Pensemos que si es nuestra pareja será porque entre otras cosas la queremos.

Es bueno huir de estereotipos, genéricos y lindeces que enferman, afectan, carcomen y enfrentan. Nada es siempre, nada es fijo, ni genérico, ni total.

No caer en leer la mente, se piensa que sabemos todo, lo que dirá, y hará o pensará o lo que desea. Esto sería ideal para los terapeutas, menudos cracks de la psicología de la pareja.

Se debe centrar la historia que se crea en sesión en lo que hace, dice o comenta pensar. Leer la mente es imposible. Con ello creemos saber o descubrir la intenciones (siempre perversas) del otro, o saber lo que piensa o esperamos que haga lo que nosotros deseamos o esperemos …craso error, hace tiempo aprendí que se debe pedir lo que se necesita, en caso contrario nadie te lo dará. Luego dilo claramente. Más en sesión.

“Mi marido llega tarde todos los días, para no hacerse cargo de la educación de los bebes”

“Mi esposa pasa demasiado tiempo con las amistades, presiento que ya no me quiere como antes, cuando siempre estaba esperando verme”.

Dejar de quejarse en general, ir al concreto, “llega tarde a casa” o “pasa tiempo con las amistades”. O pides cambio posible:

  • “me gustaría que algunos días de la semana laboral llegaras primero para atender a los críos”

  • “quisiera formas parte en algunos momentos de tu grupo de amistades”.

Ya se verá el cómo y si es posible la petición.

Utilizar elogios regla primordial en las relaciones sociales, porque no con la pareja. Elogios reales.

Se trata de cambiar las pautas que no funcionan dentro de la relación. En ocasiones son partes de esa pauta e otras la pauta completa. Siempre llenando el espacio que estas dejan. Esas son las verdaderas soluciones de hechos puntuales.

Podemos concluir:

  • Fíjate siempre en lo positivo.
  • Ser concreto en lo mejorable.
  • Utilizar todas tus habilidades sociales también en la relación.

Si te ha gustado nuestra forma de trabajo no dudes en contactarnos. Podemos seguir hablando contigo de terapia breve de pareja, los psicólogos en Gijón de psiquiastur estaremos encantados de poder ayudar.

Terapia breve de pareja

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Divorcio.Terapia de pareja

2 consejos ante una situación de Divorcio “Malos tiempos para la lírica”

Desde hace unos años el número de divorcios se va incrementando en España, aunque la tónica es general en toda Europa y resto del mundo occidental. El divorcio ya no es algo excepcional.

Las parejas se casan menos por creencias, pero también por sabiduría o precaución.

Ambas partes van teniendo claro que las relaciones no son diferentes al resto de eventos sociales de lo humano. El matrimonio, entendido a la antigua usanza, es más una atadura que un beneficio.

Puestos en estas lides se tiende a la relación efímera, sin compromiso responsable en muchos casos, dando prioridad a las necesidades individuales de cada parte.

Es decir que estaremos conviviendo juntos mientras dure, ese será el compromiso.

El problema aparece en el momento en el cual se deciden, y así lo hacen, a tener hijos,.

Decisión que puede tener su origen:

  • como remedio de una relación fallida,

  • como mero dejarse llevar por la apetencia o

  • deseo de tenerlos, como proyecto individual o de ambos.

Se tienen y empieza el embrollo cuando llega el momento de la crisis de pareja y se valora el dejarlo. Entonces se piensa en los pobres hijos y el que será mejor para los mismos.

En el mejor de los casos no se les utiliza como venganza frente a la otra parte y realmente se plantean los padres que hacer o como hacerlo.

Este sería una visión general del estado actual de la relaciones de pareja en situación de proceso de ruptura.

Las personas implicadas se ven superadas por tal situación angustiosa tensa y vital y lógicamente se les va la vida en ella.

Aparece aquí la figura del psicólogo terapeuta familiar que abordará el tema desde un enfoque objetivo y mediador. Aparece el coach.

Buscamos al terapeuta – cohach, con el intento de aliviar las fuerzas internas de la ruptura que acarrean el sufrimiento, al menos a una de las partes, y las posibles consecuencias sobre los hijos si todo ha sido con relativa normalidad en la relación familiar.

El psicólogo intentará:

  • aconsejar,

  • orientar y

  • buscar entendimiento entre las partes ya de por si deteriorada.

Con el ánimo de salvaguardar los intereses y el bienestar de los hijos.

Por lo tanto realizará las tareas:

  • Comunicar a los hijos la decisión de separarse/divorciarse,

  • Plantear la búsqueda del momento para hacerlo,

  • Encontrar salidas para pactar el reparto de los bienes,

  • Sin olvidar el “via crucis” de la disputa por la custodia.

Lógicamente considerando la situación personal, económica social y laboral de los padres así como la etapa madurativa de los hijos.

Parece que a esto en estos días se le denomina “decoupling planner” o dicho de otra manera como pagar más dinero por el divorcio.

Un sin número de profesionales que con intereses y formaciones distintas aconsejarán en el proyecto de ruptura. Suena a negocio.

Lo primero que una pareja ha de hacer responsablemente, si tienen hijos, es plantearse ante una crisis que no son capaces de de superar es buscar un profesional, psicólogo familiar, o de pareja que pueda ayudarles en la tarea difícil y compleja por cuanto que precisa de cierta motivación y responsabilización de las partes de solucionar la crisis.

Si esto no les lleva a buen término tiempo hay de separarse y entonces, y siempre en un segundo momento, estaría la presencia del psicólogo mediador, consejero familiar, orientador familiar….que pueda ayudar a una menos dolosa ruptura y ayude a encauzar la misma.

Las personas que recurren a estos servicios o que por su cuenta ( lo cual es un gran mérito) para conseguir un ruptura adecuada, cordial, y cuidadosa para con los hijos, hacen que en el tiempo que:

  • no sea recordado como una situación traumática,

  • los acuerdos perduren en el tiempo y

  • ambas partes puedan disfrutar de los hijos así como estos (y es lo mas importante) de los padres evitando, dicho sea de paso, las alienaciones parenterales que en estas lides suelen darse y no quieren reconocerse.

En nuestro centro os podemos ayudar si estais en esta situación. Psicólogos colegiados con formación y experiencia en el tema tanto en asesoramiento como en mediación.

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Convivencia.Terapia de pareja Gijón

Algunas claves para la convivencia Relaciones familiares y de pareja

Releyendo una añeja edición, Terapias y terapia familiar, del innovador en su día, el psicólogo Salvador Minuchin, me he encontrado con algunas de las ideas que han hecho mella en mi forma de proceder dentro de la clínica familiar y en concreto en temas de convivencia.

Ideas que refrescan y a la vez recuerdan la esencia de las familias y de las parejas. Más concretamente, ayudan en la convivencia eficaz dentro el contexto familiar o de pareja.

El concepto de evolución implica cambio. El cambio se produce desde que existe la tierra.  Por ende en lo concerniente a lo “ humano”, como esencia del ser.

El concepto de familia no se escapa a esta idea y desde que se ha escrito la obra citada no han sido pocos los cambios a los cuales se ha visto sometida. Cambios que se rigen a su vez por las variaciones que se van dando en la sociedad misma.

Las exigencias de la sociedad influyen:

  • en las exigencias familiares,

  • los tipos de familia, la educación familiar,

  • la responsabilidad como educadores,

  • los objetivos de la familia e

  • incluso en los nexos de unión entre los miembros y su duración.

Se parte de la unión consensuada entre dos personas, sin atender al género, que en el tiempo pudieran decidir tener hijos o no.

Los cambios en  sociedad influye en la familia. La convivencia social y familiar de igual manera.

En este sentido Minuchin plantea en el siglo pasado, 1974. Las familias han ido asumiendo el ir perdiendo su “función protectora y de socialización”.

Se refería a estar en una etapa transicional del modelo familiar, ocurrido fundamentalmente, como consecuencia de las condiciones económicas de vida, (la religión es la economía y el dinero, su dios). De manera que el colegio y otros entornos participan cada vez más de estas funciones.

Así seguimos, no se si en proceso todavía transicional, o que, en realidad, así es el actual modelo de familia.

Antaño pertenecíamos a la familia, idea más tribal. Hoy pertenecemos a distintos grupos menores o casi iguales. Pero sabemos al igual que el autor referido, que la familia se hace más necesaria para los procesos de socialización.

Cuantas más exigencias de flexibilidad y de capacidades adaptativas demanda la sociedad actual (y ya de aquella), más necesaria se vuelve la familia..

La familia se presenta como una estructura microsocial que evoluciona, a través de etapas sucesivas que exigen a su vez re-estructuraciones para hacerse adaptativa y no disfuncional y a su vez da continuidad como unidad familiar y permite el desarrollo personal de los integrantes de esa estructura.

Esa estructura está compuesta por personas que funcionan y operan bajo esquemas invisibles, hoy hablaríamos de:

  • reglas verbales (PAF) y
  • no verbales que dirigen la interrelación.

Que en su repetición se establecen como pautas de funcionamiento ,por ejemplo;

  • qué está bien o mal,
  • qué se puede hacer,
  • quien es papa…

Esas reglas definen la existencia al menos en el inicio, de rolles de autoridad que jerarquizan la estructura y que por desgracia  hoy se diluyen en concepciones “buenistas” inexplicables adelantando etapas madurativas al caer en la banal permisividad.

A su vez estas reglas describen relaciones complementarias entre los progenitores (primera idea).

Esto implica en aquel entonces convulso momento socio histórico, un reto para el patriarcado. Pero hoy día se considera mayoritariamente asumida(¿) esta condición de pareja en equipo que reparte funciones independientes del género salvo las más estrictamente biológicas.

As u vez, cada miembro familiar, tiene unas expectativas y unas necesidades que consensuadamente o de manera tácita conforman un universo que ayuda pero restringe a los componentes.

Es habitual que cuando alguno de los componentes manifiesta intereses distintos, se puedan recurrir a conflictos de lealtad, a triangulaciones, generación de culpas,….y por lo tanto a la disfuncionalidad de esa estructura.

Los límites tan necesarios para mantener la estructura se resquebrajan y los procesos de unidad familiar se ven mermados y los procesos de socialización interrumpidos o reorientados siguiendo otros criterios. El roll de cada uno entra en crisis.

La segunda idea está dentro de la existencia de límites que favorezcan el entramado familiar, límites claros, definitorios de comportamientos posibles, de la responsabilidad de cada cual, del como negociar los cambios, …..Se hace necesario el trabajar con la aparición natural, de nuevos intereses de las partes para mantener la unidad (segunda idea).

La pareja a su vez también se rige por reglas que convergen en la idea de complementaridad antes citada y la idea de acomodación mutua.

¿Qué quiere esto decir?

Pues sencillamente, que cada cual ha de ser capaz de ceder (perder) individualidad para ganar en sentido de pertenencia y por tanto en coexion.

“Mi tiempo deja de ser al cien por cien mi tiempo pues he de compartir, procurando sin esperar mucho a cambio, acciones de cooperación y ayuda a la otra parte (tercera idea).

Al inicio he comentado que la familia, aún hoy, tiene sentido como fuente de socialización adecuada. Esto significa: los padres y madres tienen un roll esencial en este entramado siendo padres educadores.

Esa educación será responsable, haciéndose valer en el marco de unos límites competentes.

Los padres en este sentido, trascienden a su propia persona, al transformarse en modelos . Cuanto más eficaces, coherentes, flexibles, amables y mediadores se les perciba tanto más aportarán a sus hijos (cuarta idea).

Paralelamente, los criterios educativos de ambos deberán de ser lo más parecidos o al menos cuando hemos de decidir sobre alguno. Previamente se pactará qué y cómo y cuándo, porque el quien, los dos lo harán.

Así pues:

  • la complementaridad y la acomodación mutua;

  • la atención a las intereses y necesidades del momento;

  • la cooperación y ayuda entre iguales y finalmente

  • mantener el roll de padres responsables (educadores responsables),

se torna conceptos básicos en el seno familiar que desee perpetuarse en el tiempo con una convivencia satisfactoria.

A sabiendas de que:

  • Una de sus funciones elementales está en la socialización de las personas.

  • El respeto es la base de toda relación duradera, más dentro de relaciones en las que  la confianza aporta ….

Podemos concluir que lo emocional afectivo cobra especial importancia y es justo su cuidado.

Por esto en terapia son muchas las parejas que del inicial contacto para plantear un problema con el hijo que no respeta ninguna norma (por ejemplo), se pasa a la re-estructuración de estos conceptos citados y de los criterios educativos como complemento y acompañamiento de la terapia familia

Te podemos ayudar. Los psicólogos en Gijón de Psiquiastur estaremos encantados de seguir hablando contigo sobre la convivencia familiar y de pareja.

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Celos incontrolables

La profecía autocumplida de los celos incontrolables

En primer lugar, de los celos  no se libran ni hombres ni mujeres. Es algo que sabemos los psicólogos del centro. Las crisis de parejas del color que sean, se nutren del desenfreno celotípico.

El control compulsivo del teléfono privado de la pareja, es lo más destacado.

Seguido de:

  • el control de las ocasiones en las cuales se retira a hablar en privado,

  • la revisión del historial de navegación,

  • el control de la clave y sus variaciones,

  • el gasto de dinero,

  • las salidas y con quien queda,

  • de las insinuaciones por las miraditas…

Como contrapartida surgen las improvisaciones, con mentiras piadosas que acaban en grandes fraudes, justificados por el acoso al cual se somete a la otra parte.

Porque en definitiva, los celos, llevan al acoso de la otra persona a través del control y la increpación y empiezan a rozar lo vejatorio para quien lo practica sintiéndose presa de su historia obsesiva y para quien lo sufre injustificadamente.

En gran medida y si no existen realmente motivos de desconfianza, suelen darse en personas inseguras que dudan hasta de su propia sombra.

Con un amplio abanico de posibles causas donde, entre otras se pueden considerar:

  • el haber pasado por experiencias adversas,

  • que hayan tenido una educación excesivamente machista

  • que han tenido un crecimiento repleto de desafecto,

  • o ,por supuesto, problemas de personalidad de diversa índole.

Forma parte de un estilo relacional perverso, nocivo y poco dado a soluciones.

Quien se cela espera confirmar su única idea, en muchas ocasiones paranoide y no ve otras explicaciones. Deja de sentirse respetado y tampoco respeta a la otra parte. La relación se tercia evasiva y de confirmación acusatoria.

Cualquier descuido , desliz, por pequeño que sea, será motivo de enfrentamiento y de sufrimiento .Por supuesto aceptar la explicación como elemento de acuerdo y solución se hace imposible o una pérdida de tiempo.

Solo quieren que se les reconozca su verdad ….hasta que finalmente la profecía autocumplida hace entrada en escena, opera y se cumple el miedo.

Finalmente las parejas se enfrentan a la evidencia de gran tensión relacional y del sufrimiento personal resultando muy complejo salir por si mismos de la crisis en la cual están enfrascados.

Se precisa:

  • Un cambio de actitud

  • Un intento de racionalización de esta situación y la aclaración de razones que la provocan.

En consecuencia podemos decir que los celos serán la parte visible del iceberg a la deriva y para esto que mejor que recurrir a profesionales especialistas en terapia de pareja o psicólogos clínicos expertos.

En nuestro Centro de Psicología en Gijón podemos ayudarte, !llámanos!

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Crisis de pareja. Terapia de pareja Gijón

A cuestas con la crisis de pareja Relación con las épocas del año

Hoy se cumplen seis días del presente año, y comienzan las llamadas solicitando citas para sesiones de terapia de pareja con los psicólogos del centro: crisis de pareja.

Y estamos en los primeros días del año… ¿o será por eso?

Esperable, este es uno de los periodos clave en nuestro Centro de psicología.

Momento especial para las parejas, nuevamente han pasado un periodo juntos, unas pequeñas vacaciones en las que habitualmente, y además, se incluyen fiestas con familia extensa.

Esto implica una toma de contacto con personas a las que se les debe atender, tratar y cuidar, pero que no son amigos elegidos. Personas con sus particularidades y personas que por ver y tratar poco no se tienen lazos más allá de los políticamente correctos, o personas que por la habitualidad del trato se desea en estos momentos contactar menos, precisamente en Navidad.

Fiestas para relajarse y disfrutar, pues son breves y en las cuales se intenta ser entrañables.

Sin embargo todo se hace cuesta arriba entre celebraciones. Si hay niños peor pues se intentará hacer como que no ocurre nada, “al menos hasta pasado el día de Reyes no les diremos nada a los críos”, comentan casi todos.

Como si eso fuera la solución. Sin detenerse a pensar que solo es un intento de posponer la decisión. Familia a la que atender, gastos desmesurados, críos para cuidar, obligaciones que cumplir y “el patio sin barrer”.

O nos ponemos manos a la obra o la relación de pareja se va al traste.

De nuevo se han acercado unas fiestas /vacaciones sin planificación personal, ni de pareja y sin tener en cuenta que quiero y que quiere mi pareja en estos momentos, olvidando como de costumbre el cuidado de la relación de pareja.

El tiempo pasa para todos, y no se suele parar a reflexionar sobre el momento vivido y ni tan siquiera a vivir ese momento.

Tampoco se ha pedido a la pareja lo que se necesita ni se ha replanteado como disfrutar si es que se quiere de la Navidad en pareja.

Una Navidad que en este sentido, no deja de ser un momento más, con tiempo suficiente como para estar solos y hacer cosas que no suelen ser habituales o se han dejado de realizar por motivos mil.

Y de nuevo en muchos casos la crisis regresa al estar agazapada o aparece amenazadora, seguramente más para uno que para otro miembro de la pareja.

El desacuerdo y la tensión se hace evidente en la habitación pero paulatinamente se expande por el ambiente hogareño.

Esto hace que se crispe el ánimo, y siempre que se pueda, se acceda a asistir a más celebraciones de las adecuadas.

Consiguiendo un ambiente enrarecido cuando se quedan solos, poco ecológico para la salud relacional y personal.

Se utiliza otra estrategia, en este caso de distracción y de tirar hacia adelante en espera de una mágica solución para la relación.

Es cierto que en alguna ocasión tanto el posponer la decisión de afrontar el problema como el de esperar que las hadas lo solucionen, han tenido un pretendido poder curativo para la relación.

Pero ha sido muy circunstancial y azaroso. Tanto que no se ha mantenido en el tiempo.

Verdaderamente se deben de generar intentos de solución conscientes que a su vez correctamente aplicados dupliquen soluciones ante las optimistas expectativas conseguidas de manera casi inmediata.

Las crisis de las pareja:

  • aparecen por motivos muy diferentes, motivos que sería bueno “discernir”,
  •  en muchos casos, son evolutivas y como tales cíclicas,
  •  suelen tener solución, siempre que no exista maltrato, engaño como estilo de vida o des-amor, en cuyo caso se hace muy complejo sino imposible una adecuada y duradera relación de pareja,
  •  son superables si se hablan y no perpetúan en el tiempo a la crisis como estilo de convivencia, que también. Pero se torna poco ecológicas,
  •  deben de ser afrontadas como tal y por tanto no almacenadas en la historia familiar en espera de un tiempo que todo lo soluciona, o en pensamientos del tipo “los hombres o las mujeres so así”,
  • una vez planteadas se hacen imposibles y destructivas, necesitan de pasos , de inicios de cambio inmediatos y se recurre mucho a lo estructural, a los elementos externos que suelen hacer infelices a las personas, al estilo de vida, a lo innecesario , para recapitulando, reorganizando y acordando comenzar a alcanzar otro tono que permita interiorizar razones, reconocer a la pareja casi perdida y dar paso al re-afecto ( cariño, amor, comprensión, sexo y respeto).

La actitud frente a la crisis hará que se decida solucionarlo o por el contrario esperar a la siguiente crisis. Uno de los momentos problemáticos son cuando se pasa tiempo juntos sin pensar cómo hacerlo.

No esperéis a pasar por más crisis, afrontarlas en busca de soluciones. Os sorprenderéis de las mejoras, llámanos.

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