En primer lugar, de los celos  no se libran ni hombres ni mujeres. Es algo que sabemos los psicólogos del centro. Las crisis de parejas del color que sean, se nutren del desenfreno celotípico.

El control compulsivo del teléfono privado de la pareja, es lo más destacado.

Seguido de:

  • el control de las ocasiones en las cuales se retira a hablar en privado,

  • la revisión del historial de navegación,

  • el control de la clave y sus variaciones,

  • el gasto de dinero,

  • las salidas y con quien queda,

  • de las insinuaciones por las miraditas…

Como contrapartida surgen las improvisaciones, con mentiras piadosas que acaban en grandes fraudes, justificados por el acoso al cual se somete a la otra parte.

Porque en definitiva, los celos, llevan al acoso de la otra persona a través del control y la increpación y empiezan a rozar lo vejatorio para quien lo practica sintiéndose presa de su historia obsesiva y para quien lo sufre injustificadamente.

En gran medida y si no existen realmente motivos de desconfianza, suelen darse en personas inseguras que dudan hasta de su propia sombra.

Con un amplio abanico de posibles causas donde, entre otras se pueden considerar:

  • el haber pasado por experiencias adversas,

  • que hayan tenido una educación excesivamente machista

  • que han tenido un crecimiento repleto de desafecto,

  • o ,por supuesto, problemas de personalidad de diversa índole.

Forma parte de un estilo relacional perverso, nocivo y poco dado a soluciones.

Quien se cela espera confirmar su única idea, en muchas ocasiones paranoide y no ve otras explicaciones. Deja de sentirse respetado y tampoco respeta a la otra parte. La relación se tercia evasiva y de confirmación acusatoria.

Cualquier descuido , desliz, por pequeño que sea, será motivo de enfrentamiento y de sufrimiento .Por supuesto aceptar la explicación como elemento de acuerdo y solución se hace imposible o una pérdida de tiempo.

Solo quieren que se les reconozca su verdad ….hasta que finalmente la profecía autocumplida hace entrada en escena, opera y se cumple el miedo.

Finalmente las parejas se enfrentan a la evidencia de gran tensión relacional y del sufrimiento personal resultando muy complejo salir por si mismos de la crisis en la cual están enfrascados.

Se precisa:

  • Un cambio de actitud

  • Un intento de racionalización de esta situación y la aclaración de razones que la provocan.

En consecuencia podemos decir que los celos serán la parte visible del iceberg a la deriva y para esto que mejor que recurrir a profesionales especialistas en terapia de pareja o psicólogos clínicos expertos.

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