Exclusión

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¿Tendremos que hablar a estas alturas de exclusión?

Hoy he tenido una paciente universitaria en último curso.

Tremendamente dolida por el “aphartheid” al que se ve sometida diariamente por algunos de sus compañeros. Es presionada, criticada, rechazada y se le hace el vacío constantemente por motivos claramente de origen ideológico.

Su posición contraria al adoctrinamiento y la radicalidad de masas , está haciendo que aquellos que defienden la igualdad y la libertad de opinión rechacen a las personas distintas en pensamiento y estas se sientan atacadas.

Con la mayor vehemencia de todos los interlocutores y el mayor inmovilismo hacia sus detractores abanderados con las siglas de la libertad. ¿ La libertad de quien y para quien? Libertad de la masa para acampar a sus anchas sintiéndose segura de su posición y para las personas que la integran aceptando al pulpo como animal de compañía.

Y esto ocurre entre personas estudiantes universitarios, a las cuales se les presupone por formación, edad y responsabilidad, un necesario criterio y capacidad de crítica que según parece no esta desarrollado.

Algo ocurre en el Bachiller español y en la Ebau donde los exámenes y pruebas deberían de valorar no solo los conocimientos ( por otro lado no muy útiles ) académicos y por otro las capacidades mencionadas de pensamiento crítico, de creatividad, etc.

El caso es conseguir títulos académicos y dispensarlos .

Solo existe un discurso, el mio y todo lo demás carece de sentido razón o eficacia por lo tanto a destruirlo con todas las fuerzas disponibles.

En un país donde ha costado cuarenta años alcanzar el estatus de gobierno democrático, se está practicando la radicalización de la ideas apostando por la ideologización académica, el enfrentamiento ofensivo, la personalización como forma de despersonalizar ridiculizando , la falta de respeto ante la opinión o el posicionamiento de los demás, el decir todo lo que se le ocurre a cualquier iluminado el utilizar datos personales, el crear lobbies para redireccionar ideas formas de vida y pensamientos e incluso el amenazar.

Las ideas se hacen realidad no en su bondad sino en el daño que se hacen a las personas individuales por intereses partidistas y por el interés del reinado de lo fácil inmediato y simplista.

Se olvida de forma aplastante y dogmática la individualidad en pro de lo colectivo, que dicho sea de paso resulta un recurso fácil de convicción y de radicalización de masas.

Los criterios educativos se centran en lo meramente académico, o se sabe o no se sabe. Pero olvidan la capacidad de discernir del estudiante. La ideología dominante o en principio con poder de presión ( ambas pudieran no coincidir), por aquello de lo políticamente correcto cohabitan de manera espantosa sin que ninguna se cuestione a la otra.

Y es entonces cuando las personas sienten el peso de lo común, aun a sabiendas de que los argumentos abanderados no son adecuados, reales o científicamente probados. Y han de optar por su buen vivir por la callada el aislamiento social y la tiranía de los demás.

El sistema educativo favorece la concreción de una masa solitaria, poco solidaria, acientífica, oportunista y perversa contra las personas.

Esta es la contradicción actual de este mundo pseudo-social y “libre”. Decir lo que uno piensa implica poseer una alta capacidad de aserción.

Asertividad, es poder decir, poder negar, poder pedir y poder ser uno mismo siempre que se haga adecuadamente, con educación y respetando a los demás. En el antiguo bachiller la libertad era definida desde el respeto a los demás.

Se ha vuelto una capacidad a desarrolla desde los manuales y los idearios educativos pero no plasmados en la realidad de las aulas.

La masa debería de venir a terapia, dejar fluir sus más profundos sentimientos de odio y rencor, hacia todo lo que no les afín.

La masa necesita educación en valores, educación en pensamiento reflexivo y crítico y la masa precisa de mayor individualidad.

Más bien se ha vuelto una capacidad cuestionada claramente como cuando uno pretende explicar sus posturas frente a la vida, a lo social o de la política desde las opiniones hasta los actos son cuestionados con simples y vacíos.

La masa no es nada asertiva es mas bien agresiva y repito, injusta, tiránica y perversa. No permite cuestionamiento y desde luego debería ser borrada de las artes y estrategias educativas de todo sistema educativo sea cual sea su color o ideología.

Mientras así se continúe seguirán existiendo personas acosadas incluso en las escuelas y facultades universitarias.

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