Adultos

¿Que son las depresiones?

relajarse viendo llover

En estos días lluviosos, donde el tiempo parece pasar lentamente, donde ver llover en Macondo como G. Márquez  escribe en “Cien años de soledad”, se convierte en la actividad más frecuente pero a la vez más cansina y poco gratificante, se producen pensamientos  que en ocasiones nos traen tranquilidad pero también pensamientos cargados de emoción que pudieran llevarnos a la angustia, o desazón casi como si estuviéramos deprimidos. Serían estados depresivos, pasajeros sin más calado que el que le demos en esos momentos.

Los días lluviosos

La lluvia en si misma no produce depresión. La lluvia nos puede acarrear una menor frecuencia de actividad conductual física o incluso cognitiva en tanto que permanecemos más tiempo impedidos de poder movernos a ritmo habitual. Por una parte nos ayuda a contactar con nosotros, observar llover no sería una mala práctica habitual asequible a todos que siempre andamos con niveles de estrés elevados. Corriendo tras algo como si la vida se fuera en ello.

Ver llover, oír llover, mojarnos, es un acto en si mismo de sosiego. Un momento de introspección que nos conecta con nosotros mismos. Nos aísla del entorno preocupante y al final nos relaja. Solo tenemos que sentirlo. Correr bajo el agua es relajante, sentirlo mientras corremos nos concentra y ayuda incluso a superar la fatiga de la carrera.

Crear hábito

 Algunas , muchas personas, pagan por realizar ejercicios de relajación o de atención plena escuchando webs con guías  automatizadas sobre cómo hacerlo. Salir caminar u observar llover en si mismo es una actividad gratuita y satisfactoria.

Existen personas a las que le cuesta poder realizar este tipo de actividades, tampoco nunca lo han intentado. El hábito hace al monje. El entrenamiento en cualquier actividad puede acercarte a su dominio o al menos a disfrutarla.

Existen personas con alto componente depresivo en su manera de entender y responder ante el mundo. Es posible que a su vez sientan unos niveles de ansiedad elevados en comparación con personas más optimistas y tranquilas. Por que ambas cosas a su vez son distintas, los optimistas no necesariamente son tranquilos o viceversa.

Otras personas desarrollan estados depresivos que en el tiempo fruto de algún momento o situación o contexto crítico y dificultoso se va instaurando en nuestra forma de ser. Haciendo que los sentimientos y emociones sean de tipo angustioso, de fatiga y miedo, de desesperanza. Que los comportamientos se recorten, se mantengan solo los imprescindibles, comer algo, dormir mucho, disminuir frecuencia de relaciones con otras personas. El humor se torne negativo, negro, pesaroso, de susceptibilidad y queja. Que los intereses  lleguen a desaparecer y entremos en estado cuasi catatónico, de inoperancia fruto de la apatía que nos embarga.

El entorno

Esperamos entonces que las personas cercanas que aún permanezcan junto a nosotros nos ayuden, pero la propia situación depresiva lleva a que se alejen y las personas se sientan aún más solas. La depresión agota a los apoyos, a los terapeutas… y paulatinamente se va cronificando haciendo girar las vidas entorno al eje de la soledad absoluta.

Estas personas ya depresivas con periodos largos de más seis meses en situaciones como lo descrito, con periodos superiores a los dos años o incluso con dificultades más graves de tipo autolítico y /o de tipo psicótico quedan enmarañadas en el olvido de los demás. Nada de lo que se les recomiende o intente motivas les resulta de interés. Desaparece entonces el refuerzo social, solo queda la medicación  que en el mejor de los casos hará que sus vidas sean menos dolosas pero no mejores o con probabilidad de recuperación.

La depresión se la entiende como un Trastorno del humor persistente, por lo tanto de sería un tipo de trastorno afectivo

Problemas que presentan:

Muy variables.

Suelen presentar queja de ánimo deprimido y suelen venir acompañado de dificultades o complicaciones físicas.

Descontrol alimentario, insomnio o somnolencia, fatiga.

Baja autoestima, sentimiento de culpabilidad, poca confianza en si mismo,

Dificultades atencionales de concentración y memoria.

Irritabilidad, tensión, agitación, susceptibilidad o ira.

Sintomáticamente se sienten aislados e insatisfechos con sus situaciones vitales. Suelen fijar los pensamientos en situaciones pasadas con elevada rumiación en espiral descendente, que puede hacerles pensar o llegar al suicidio.

La emocionalidad es restringida y fuertemente controlada permaneciendo más bien en segundo plano.

Las relaciones interpersonales les hace parecer tímidos, más bien aislados.

Conductualmente  se ven sometidos a múltiples estímulos contextuales, suelen resultar muy racionales y negativistas,  como mecanismo de defensa.

El tratamiento

En cuanto al tratamiento resulta revelador el enfoque de la reestructuración  cognitiva , las terapias de tercera generación tipo  Activación conductual para la depresión que a mi entender es el enfoque hoy día más aconsejable por efectivo  completo en el tratamiento. Y en ocasiones más frecuentes de las deseadas estaría el empleo de la farmacología al uso, aunque en su mayoría con un empleo temporal reducido e inicial y más orientado a la distimia y la depresión mayor al menos en el inicio del tratamiento.

Trabajar el día a día, el replanteamiento de comportamientos normales y esenciales por cuanto que básicos, el hablar sobre las pérdidas o situaciones estresantes, la toma de  decisiones claras, el automanejo social, retomar relaciones, mejorar la autoconfianza,…son líneas todas ellas de trabajo con este tipo de pacientes tan frecuente en el momento actual.

En Psiquiastur – Psicólogos Gijón te podemos ayudar