Terapia de pareja

Tolerancia, intimidad y confianza.

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Confianza

Continuando con la temporada dedicada a la terapia de pareja desde un enfoque psicoterapéutico, pensemos en este título: Tolerancia, intimidad y confianza en la pareja, refiriéndonos a tres componentes o pilares fundamentales de las relaciones interpersonales. Básicas en las de pareja. Donde dicho sea de paso los niveles emocionales y por tanto relacionales, son intensos, normalmente con intención de durar y claramente con un proyecto en el que hasta se pudieran incluir la descendencia.

Los proyectos e intenciones varían con la edad de la pareja tanto en la creación como en el desarrollo de la misma e incluso esas ideas primigenias de futuro son volubles y maleables por el tiempo.

En realidad, ¿ las hace variar el tiempo o las personas componentes de la pareja?

Las que realmente cambian son las personas. El tiempo es indeleble, permanece, fluye, facilita y dificulta. Las personas se enfrentan cuan nadadores en el océano a los envites en distintas direcciones de esas aguas.

El hecho de poseer criterio, de que este sea flexible y por tanto adaptativo al momento ayuda a tomar decisiones que van siendo acertadas en la vida en la medida que nos hace felices o al menos satisfechos en algún grado. Todos sabéis que las decisiones implican consecuencias a favor y en contra. Y también sabéis que para ganar hay que perder. Por lo tanto tercer conocimiento si así se puede decir es que, las consecuencias median nuestras decisiones o al menos las influyen ya en el  momento antes de ser decididas.

Esto hace que los niveles  o sensaciones de confianza permanezcan en la pareja o a su vez se diluyan. Sirva como ejemplo que el ocultar y ser descubierto, el hablar por demás o en el momento inadecuado, la infidelidad, la irresponsabilidad para con los pactos tácitos o comentados, las alianzas con el objeto que sean realizadas, la incomunicación, o el desafecto son elementos disruptores que precipitan en el tiempo esa desconfianza. No olvidemos los cambios de intereses que a su vez motivan todo lo anterior.

Como consecuencia  la intimidad en el seno de la pareja, fruto de la volubilidad de las necesidades e intereses, decae.

Casi seguro que la intimidad para cada miembro de la pareja sea un concepto parecido pero dotado de contenidos distintos. Lo que está claro  es que  la pérdida de intimidad se genera rápidamente  y se destruye también con facilidad pues vulnera  los derechos, las necesidades, los sentimientos y el respeto de la otra parte.

Para unos ir al futbol, para otros tener sexo, pasar el domingo en casa, tener conversaciones interminables, todo ello …. serían los contenidos que mantendrían esa “unidad familiar que es la pareja”.

Hacer cesiones, permitir deslices, adaptarse al cambio del otro si se mantiene con comportamientos acordes a lo que la otra parte espera ayuda a retomar o a mantener esa pareja. A sabiendas de que una vez abierta esa puerta, la mejora exige un esfuerzo de ambos.

Puede que lo hayan conseguido en distintos momentos apenas sin hablarlo, pero llegan los momentos difíciles se debe de recurrir a sincerarse y realizar pactos claros y rotundos. A veces sencillos. Pero siempre de calado. Momentos que llegan pues el repertorio de soluciones y de acuerdos han tocado fondo y se precisa de otros puntos de vista, de escuchar para comprender y tanto de dar por hecho al otro.

La tolerancia

Hablamos de la tolerancia solo en el casos de que realmente la intención de ambos sea permanecer juntos  siempre que lo consideren como algo mejor para los dos y se detecten las razones, no solo los miedos de cada cual, que también. Entonces es cierto que se debe de comprender. La tolerancia será el medio para alcanzar un acuerdo. Incluye aceptación del otro con sus cambios o nuevas motivaciones, como afecto pues se basa en la comprensión de esos cambios. Si esta actitud no se consigue la terapia de pareja será un valle de lágrimas, desahogarán le darán vueltas críticas y se moverán en el terreno de la acritud. Ante lo cual las sesiones serán momentos de agrios de discusión. Dicho sea de paso suele ocurrir que para llegar a comprender primero se critica y discute.

Tolerar puede implicar también perdonar, pero para cambiar. La tolerancia pide cambio y por lo tanto consecuencias distintas que doten a ambos de gratificaciones positivas.

Si pensáis que estáis en una situación de incertidumbre sobre la continuidad de vuestra relación, si pensáis que habéis puesto mucho y ya no hay salida, si pensáis que necesitáis ayuda, si veis que os reflejáis en alguna medida en algo de lo comentado; entonces no dudéis en contactarme. Disponéis de sesiones presenciales y online.

Arcadio Rio Rodríguez, psicólogo clínico y terapeuta familiar.